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martes, 5 de diciembre de 2023

Importancia de visitar a los ancianos con deterioro cognitivo

Podrías creer que un anciano (familiar o amigo) con deterioro cognitivo no se da cuenta de su entorno o de quiénes están presentes en su vida cotidiana.  Pudieras pensar que ya no te recuerda y por ende no importa si lo visitas o no. Puede que no recuerde tu nombre o incluso que te vea y no te reconozca, pero la conexión emocional que tiene contigo es algo que nunca se pierde.  
El deterioro cognitivo puede ser causado por diversas enfermedades, como el Alzheimer, el Parkinson, el ictus o la demencia vascular. El deterioro cognitivo puede afectar la memoria, el lenguaje, el razonamiento y otras funciones mentales, lo que dificulta la comunicación y la realización de las actividades diarias. Además, el aislamiento social y la soledad pueden empeorar su estado de ánimo y su salud. 
Por ello, los ancianos con deterioro cognitivo son una población vulnerable que necesita la atención y el apoyo de sus familiares y amigos. 

Las visitas constituyen una manera de expresar afecto, apoyo y respeto a los ancianos que sufren esta condición. Son una forma de demostrarles que son personas valiosas, queridas y respetadas, que merecen nuestra atención, cuidado y cariño. Cuando los visitamos contribuimos a mejorar su bienestar, el nuestro, y adicionalmente ayudamos a construir una sociedad más solidaria, inclusiva y humana.

Las visitas pueden tener beneficios tanto para los visitantes como para los visitados, ya que favorecen el vínculo afectivo, la comunicación, la estimulación y la calidad de vida. 

Algunos de estos beneficios para los ancianos a quienes visitamos son:

  • Estimulación de su mente y su memoria. Al conversar con los visitantes, los ancianos pueden recordar hechos del pasado, expresar sus opiniones y sentimientos, y aprender cosas nuevas. Esto ayuda a mantener la actividad cerebral y a prevenir el deterioro cognitivo o a retrasar su avance.  
  • Fortalecimiento del vínculo afectivo. Las visitas demuestran el interés y el cariño de los familiares y amigos, lo que refuerza el sentido de pertenencia y seguridad de los ancianos. Además, al recibir abrazos, besos y gestos de afecto, se liberan hormonas como la oxitocina, que favorecen el bienestar emocional y físico.
  • Mejoramiento del estado de ánimo y la autoestima. Las visitas pueden alegrar el día a los ancianos, al ofrecerles compañía, diversión y entretenimiento. Así, se evita que se sientan solos, tristes o deprimidos. También se puede aprovechar para elogiar sus logros, reconocer sus capacidades y valorar sus aportes, lo que aumenta su confianza y autoestima.   
  • Prevención o reducción de problemas de salud. Las visitas pueden contribuir a prevenir o reducir problemas de salud asociados al deterioro cognitivo, como la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, las infecciones o las caídas. Esto se debe a que las visitas favorecen la relajación, el ejercicio físico, la higiene personal y el seguimiento médico.

Para los visitantes, las visitas pueden ser una oportunidad de compartir recuerdos, experiencias, sentimientos y valores con los ancianos, así como de aprender de su sabiduría y perspectiva. También pueden ser una forma de aliviar la culpa, la ansiedad o la tristeza que pueden sentir por la situación de los ancianos, y de fortalecer su autoestima y su sentido de responsabilidad.

Para que las visitas sean efectivas y satisfactorias, es importante tener en cuenta algunos aspectos, como:

  • La frecuencia y la duración de las visitas, que deben adaptarse a las necesidades y preferencias de los ancianos y de los visitantes, sin ser ni demasiado escasas ni demasiado largas. Se recomienda establecer una rutina de visitas, que genere expectativas positivas y hábitos saludables.
  • El momento y el lugar de las visitas, que deben ser adecuados para el estado de ánimo, la salud y la comodidad de los ancianos y de los visitantes. Se aconseja evitar las horas de mayor cansancio, las situaciones de ruido o de aglomeración, y los espacios que puedan provocar confusión o desorientación.
  • El contenido y el tono de las visitas, deben ser respetuosos, afectuosos y empáticos con los ancianos y con los visitantes. Se sugiere utilizar un lenguaje claro, sencillo y positivo, evitar los temas conflictivos o dolorosos, y fomentar la participación y la expresión de los ancianos.

Por eso, las visitas regulares de los seres queridos son fundamentales para mejorar la calidad de vida de los ancianos con deterioro cognitivo. Las visitas son una forma de cuidado integral que beneficia tanto a su salud mental como física. Por eso, es importante que los familiares y amigos se organicen para visitarlos con frecuencia y calidad, adaptándose a sus necesidades y preferencias. Así, se podrá mejorar su bienestar y su felicidad.

 

lunes, 13 de noviembre de 2023

Cómo compartir el cuidado de los padres entre los hermanos


El deterioro cognitivo en adultos mayores es una condición que afecta la capacidad de pensar, razonar y recordar. Puede ser causado por una variedad de factores, como la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular, o el Parkinson.

Cuidar de los padres a medida que se van perdiendo facultades cognitivas y se van haciendo cada vez más dependientes, puede ser una tarea difícil y estresante, a lo que se añade la experiencia de compartir la responsabilidad con los hermanos.  Pueden surgir desacuerdos sobre cómo brindar el mejor cuidado, y es importante que los hermanos trabajen juntos para crear un plan que funcione para todos.

El cuidado de los padres mayores con deterioro cognitivo es una responsabilidad que con frecuencia recae sobre uno o pocos de los hijos, lo que puede generar desequilibrios y conflictos familiares. Pueden producirse conflictos, malentendidos o aflorar viejos resentimientos que se activan por el reparto de las tareas, los gastos o las decisiones sobre el cuidado de los padres. 

No obstante, la colaboración entre hermanos también puede ser una forma de aliviar la carga, mejorar la calidad de vida de los padres y fortalecer los vínculos fraternales.

Es importante tener en mente que la familia constituye la red de apoyo social más importante para los adultos mayores, por lo que es imprescindible para el anciano sentirse querido por sus familiares.

¿Cómo lograr una buena colaboración entre hermanos?

La colaboración entre hermanos en el cuidado de los padres mayores no siempre es fácil ni espontánea. A veces puede haber desacuerdos, resentimientos, rivalidades o distancias que dificultan el trabajo en equipo. Es importante, tener en mente que cada situación es única y que éstas son sugerencias generales que pueden servirte de punto de partida para encontrar lo que funcione para ti. Comparto contigo algunas sugerencias sobre cómo puedes manejar la situación:

  • Escuchar y comunicarse entre ustedes:
     
    El primer paso es comenzar una conversación con tus hermanos sobre cómo cada uno quisiera cuidar a sus padres. Esto les dará la oportunidad de compartir sus pensamientos y sentimientos, y de ser posible llegar a un acuerdo sobre un posible plan. Es necesario ser honestos y abiertos durante esta conversación y tener en cuenta que éste es un proceso dinámico que va a requerir ajustes o cambios de dirección a medida que vaya avanzando la enfermedad. Es posible que no estén de acuerdo en todo, pero es importante que puedan llegar a un compromiso que funcione para todos.  
  • Respetar los deseos de sus padres: Es importante respetar los deseos de sus padres sobre su cuidado. Si sus padres quieren vivir en casa, hagan todo lo posible para que eso suceda. Si sus padres quieren vivir en un centro de atención, apoyen su decisión. Es necesario tener en cuenta que los deseos de los padres pueden cambiar con el tiempo, y estar preparados para hacer ajustes en el plan de cuidado según sea necesario. A medida que sus padres van perdiendo facultades cognitivas es probable que no puedan expresar sus opiniones o necesidades.  A medida que vas cuidando a tus padres, tienes la oportunidad de ir profundizando tu relación con ellos e ir desarrollando una conexión cada vez más profunda que te permitirá con el tiempo, poder comunicarte con ellos desde el corazón y “saber” qué es lo que desean en momento determinado sobre algún aspecto del funcionamiento cotidiano. Cuidar es mucho más que bañar y dar de comer.
  • Compartir las responsabilidades:  Es importante compartir las responsabilidades de cuidar a sus padres. Esto ayudará a aliviar la carga para cada hermano y evitará que alguno se sienta sobrecargado.  Los hermanos pueden dividir las tareas según sus habilidades y preferencias. Por ejemplo, un hermano puede encargarse de las tareas domésticas, otro puede hacerse cargo de comprar y organizar los medicamentos y otro hermano puede hacerse cargo de la atención y alimentación.  Estos son sólo algunas sugerencias sobre cómo compartir las responsabilidades. 
  • Compartir los gastos:
     El cuidado de los padres puede suponer un gasto económico importante, que puede generar tensiones entre los hermanos. Para evitar esto, es conveniente que hablen sobre el presupuesto disponible, los gastos previstos y la forma de repartirlos, siempre con la conciencia de que a medida que avance el proceso de la enfermedad, las necesidades pueden cambiar y requerir gastos adicionales, por lo que será imprescindible hacer los ajustes que se requieran.
  • Tomarse tiempo para sí mismos: Cuidar a un padre con deterioro cognitivo puede ser agotador. Es importante tomarse tiempo para sí mismos para relajarse y recargar energías. Esto puede incluir pasar tiempo con amigos y familiares, hacer ejercicio o practicar sus pasatiempos favoritos. Es importante encontrar formas de cuidarse a sí mismos para que puedan estar disponibles para sus padres a lo largo del tiempo.
  • Buscar apoyo: Hay muchos recursos disponibles para los hermanos que están cuidando a sus padres con deterioro cognitivo. Pueden encontrar ayuda en grupos de apoyo, en línea o a través de organizaciones de servicios especializados en procesos de deterior cognitivo. Asimismo, pueden solicitar el apoyo de una psicoterapeuta que los acompañe en su proceso familiar.Estos son algunos recursos que los pueden ayudar a comunicarse entre sí, a desarrollar un plan de cuidado y a manejar los desafíos emocionales que pueden surgir. El apoyo de otros puede ser invaluable. Puede ser una fuente de consuelo, información y aliento.
  • Contratar a un cuidador profesional:
     
    Un cuidador profesional puede ayudar con las tareas diarias, como la preparación de comidas, la limpieza y el transporte. Esto puede liberar tiempo a los hermanos para que puedan pasarlo con sus padres.
  • Reconocer y Agradecer: Reconocer y valorar el esfuerzo y la contribución de cada hermano, agradeciendo su ayuda, apoyando sus decisiones y reconociendo sus dificultades.  Este es un tema del cual no suele hablarse y que en ocasiones olvidamos, pero la diferencia en la relación será del cielo a la tierra si se toman el tiempo de agradecer a sus hermanos su contribución y también estar abiertos a recibir los agradecimientos que te den a ti.

Beneficios de la colaboración entre hermanos

La colaboración entre hermanos en el cuidado de los padres mayores tiene beneficios tanto para los cuidadores como para los cuidados. Algunos de ellos son:

  • Reducción del estrés y la sobrecarga del cuidador principal, que puede afectar su salud física y mental, su vida laboral y personal, y su relación con los padres y los demás hermanos.
  • Distribución equitativa de las tareas y los recursos, lo que evita que alguno de los hijos se sienta explotado o marginado, y fomenta la solidaridad y la justicia familiar.
  • Mejoramiento de la atención y el bienestar de los padres, al contar con más apoyo, afecto y variedad en las actividades y las interacciones.
  • Enriquecimiento de la convivencia y la comunicación entre los hermanos, al compartir experiencias, emociones, opiniones y soluciones, y al resolver posibles diferencias o conflictos de forma constructiva.
  • Preservación de la identidad y el rol de los hijos, al no asumir exclusivamente el papel de cuidadores, sino también el de hermanos, padres, parejas, profesionales, y otros.

Cuidar a los padres con deterioro cognitivo puede ser una experiencia desafiante, y también puede ser una oportunidad para fortalecer los lazos familiares.  La colaboración entre hermanos en el cuidado de los padres mayores es una oportunidad para mejorar la calidad de vida de toda la familia. No se trata sólo de repartir obligaciones, sino también de compartir afectos. Al cuidar a nuestros padres con amor y respeto, también estamos cuidando a nuestros hermanos y a nosotros mismos.

lunes, 13 de mayo de 2019

Instante


Desde el pensamiento lo sé. Llegará el día en que mi mamá no sepa quién soy. 

Reconocerá la emoción y sentirá el amor, mas no sabrá mi nombre y no sabrá que soy su hija. 

El miedo que siento al pensarlo es tal, que pronto cambio la imagen y pienso en otra cosa.


Ayer, despertándose de un camaroncito (una siesta corta), abrió los ojos y con una de las más bellas expresiones amorosas, me dijo: ¡Viniste a conocernos! e inmediatamente me preguntó: ¿Cuál es tu nombre? ...

De sus ojos sólo brotaba alegría y un amor inmenso. 
Y ese amor fue lo que me dio el valor de continuar su conversación y decirle: Yo me llamo Leonor. ¿Cómo te llamas tú? Me dijo: Ilse. Le pregunté: ¿Te gusta tu nombre? Mucho. ¿Te gusta el mío? Me encanta...
El amor me ayuda superarlo todo, hasta el mayor de mis miedos: el olvido.


domingo, 30 de diciembre de 2018

El Tesoro Escondido

Para mí siempre ha sido importante mi cumpleaños. Quizá no celebrar a lo grande, con una gran fiesta, pero sí que se acuerden de mí, que me feliciten, que me abracen, que me consientan. 

Eso ha sido un poco complicado a lo largo de los años, entre otras cosas porque a mi mamá nunca le han gustado los cumpleaños (el año pasado en una conversación me confesó que no le gustaba ni el de ella ni el de los demás). No obstante su disgusto, todos los años me hacía un regalo y me felicitaba y estábamos juntas dentro de lo posible.

Hace un año exactamente, cuando cumplí 59, fue el primer año que mi mamá no pudo recordar mi cumpleaños por su proceso de deterioro cognitivo. Fue duro para mí. Estaba consciente de que lo más probable es que fuera así pero igual me sentí dolida y ese día lloré bastante en casa, después de haber compartido con ella durante el día. Unos días después, no sé cómo, en el ancianato supieron que había cumplido años y me llevaron una serenata a la habitación de mi mamá y me regalaron una galletica. Me emocioné mucho.

Este año, cumpliendo 60, mi mamá no tiene idea de que hoy es mi cumpleaños. Ha ido perdiendo la noción de los días. Hablé con ella y estaba contenta... Así que hoy tomaré la contentura de mi mamá como su regalo de cumpleaños y lo disfrutaré (aunque ella hoy no se acuerde), diferente a como lo hice la última vez.

Ayer justamente leí un poema de Rumi que dice (la traducción es mía, en base a la versión en inglés de Andrew Harvey):
"Destruye tu propia casa, destrúyela ahora.
No esperes ni un minuto más. Tumba toda la casa.
Un tesoro mayor que el del Faraón está escondido debajo de ella.
Ve y construye un millón de casas con ese tesoro
Al final, te guste o no,
tu casa será tumbada y destruida
y el tesoro debajo de ella será revelado.
Pero entonces no te pertenecerá -
Por cuanto sólo puedes poseer el tesoro
si destruyes tu propia casa por ti mismo.
¿Cómo puedes obtener el pago si no has hecho el trabajo?
¿Te imaginas que el Corán habla a la ligera cuando dice,
"Los seres humanos no obtienen nada por lo que no hayan trabajado."

Así que hoy, destruyo mi decisión previa de sufrir porque mi mamá no recuerde mi cumpleaños por el alzheimer, y vivo mi alegría y la que ella tenga por el solo hecho de estar vivas y compartir el día... y además, estoy disfrutando y me siento agradecida con el amor que ha recibido desde muy temprano, de todos mis amigos y familia alrededor del mundo...

¿El tesoro escondido? Liberarme de mi apego al reconocimiento de mi mamá pare ser feliz. En un próximo post compartiré un poco más sobre mi experiencia con el apego.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Cuidar es un Proceso Conjunto

Hace tres años que tengo conciencia de que mi mamá vive un proceso de trastorno y deterioro cognitivo.  

La he acompañado en todo su proceso y en estos tres años he vivido con ella su deterioro progresivo.  

El deterioro puede ser más lento, pero no se detiene.  Y esa es quizá la parte más difícil de este proceso.  A veces me siento como un dique, resistiendo la fuerza del agua para que no se salga y lo inunde todo.

¿Quiere esto decir que me voy a rendir?

Para nada. Es necesario luchar contra la enfermedad. No sólo por tu familiar, sino por ti mism@, porque en la medida que tu familiar mantenga por más tiempo sus habilidades, en esa misma medida tú también estarás en mejores condiciones emocionales, físicas, mentales y espirituales, disponible para ti y para tu familiar. 

Es importante aprender sobre la enfermedad y sobre las maneras de atender a un enfermo con deterioro cognitivo.     

Ayer por ejemplo, en la sesión de fisioterapia de mi mamá, le pedí a la fisioterapeuta que me enseñara algunas posturas para mover a mi mamá.  Y aprendí por ejemplo que colocar tu pie de frente, punta con punta, verticalmente frente al de tu familiar, para levantarla no es la posición correcta (Esa fue la causa de mi tendinitis en el pie derecho).  Debes colocar el pie de manera horizontal frente al del enfermo para que no resultes lesionada.   

Cambios posturales, una actividad conjunta

Cuando vamos a hacer algún cambio de postura, es conveniente, si la persona aún puede comprender y ayudar, explicarle lo que vamos a hacer y en qué necesitamos que nos ayude. Luego es importante darle las instrucciones de lo que necesitamos que haga, paso a paso y de manera clara.  Esto permite incorporarla a la actividad y contribuye a que se sienta útil, además de que tanto el cuidador, como la persona que está cuidando, se puedan sentir más relajados y el esfuerzo sea menor. 

Vamos a estar claros, para atender un enfermo con deterioro cognitivo es necesario tener fuerza física porque por más que uses las posturas correctas, la persona pesa, y a medida que avanza la enfermedad, está menos disponible para ayudar de manera activa y el peso es aún mayor.

Cuidar es un proceso y un trabajo en equipo

Algo que he aprendido con el tiempo y con la experiencia, es que cuidar a un adulto mayor es un trabajo en equipo.  

Cuidar a un adulto mayor es un proceso, que involucra, por lo menos en mi caso, a mí, que por circunstancias de la vida y por decisión propia, soy la cuidadora familiar principal, mi hermano que contribuye económicamente y enviando pañales y algunos medicamentos, a mis tíos que visitan a mi mamá algunas veces, a Teresa la cuidadora que atiende el área donde está mi mamá en el ancianato y a quien le estaré agradecida por el resto de mi vida por el extraordinario apoyo que nos ha dado, la cuidadora que acompaña a mi mamá durante el día (que hasta ahora ha variado con bastante frecuencia), el señor José, a cargo de la parte mantenimiento eléctrico, plomería y cuanto arreglo haga falta en el ancianato, la hermana encargada de enfermería del ancianato, las postulantas, las señoras que cocinan, la madre superiora a cargo del ancianato.  

Todos somos necesarios para que este proceso funcione. 


Cuando alguno de nosotros no cumple con su parte, no sólo afecta a mi mamá sino a todos los que formamos parte del proceso.  Cuando la cuidadora no asiste o se marcha (la verdad es que esta situación es bastante común, en la realidad que estamos viviendo en Venezuela), eso tiene implicaciones para mi mamá, para mí a nivel personal y para todo el ancianato, ya que me veo en la necesidad de pedir apoyo a la señora Teresa, a la encargada de la enfermería, a las postulantas para que me apoyen.  

Por esto, me siento agradecida con la contribución que cada uno puede hacer, sea presencial o desde la distancia.

domingo, 12 de agosto de 2018

Infección Urinaria y Demencia en Ancianos

Si algo tienen los procesos de demencia es que por más esfuerzos que hagamos, no se detiene el deterioro.  Puede ser más lento, pero no se detiene y mucho menos se revierte.  Y eso es quizá una de las cosas más difíciles de manejar.  

No hay la esperanza de que la persona vaya mejorando y disminuya el esfuerzo que requieres para cuidarlo porque cada día va perdiendo facultades.  Es como tratar de sostener un dique a punto de ceder.

Cada día, tu ser querido va necesitando un poco más de ti.  Y a veces hay un salto, un avance repentino de la enfermedad, y de la misma manera inmediata, necesitas aprender nuevas formas para poder atenderlo y atenderte a ti. 

Se pueden presentar enfermedades dentro del proceso de enfermedad que es la demencia.  Un ejemplo de ello son las infecciones urinarias o respiratorias.  Hoy me voy a referir a las infecciones urinarias.

Quiero compartir esta experiencia porque las infecciones urinarias, en el caso de personas mayores y en este caso con algún tipo de deterioro cognitivo (demencia vascular, alzheimer, parkinson etc.), son algo que es difícil de identificar e incluso de manejar.   

Si bien cuando somos jóvenes las infecciones urinarias son sencillas de detectar porque los síntomas son claros, como el ardor, el mal olor de la orina, dolor al orinar o fiebre, en el caso de personas mayores con deterioro cognitivo, estos síntomas no se presentan de la misma manera.





Cuando un anciano tiene infección urinaria, lo que vamos a "ver" son cambios en la conducta.  Vamos a notar que se agudizan algunos de los problemas tales como:  


  1. Agresividad hacia los demás, 
  2. Confusión, 
  3. Intranquilidad o ansiedad, 
  4. Dolor (en el caso de mi mamá le aumentaron los dolores en las articulaciones y experimenta dolores musculares), 
  5. Cansancio y apatía, 
  6. Algunas alucinaciones, 
  7. Malestar general (podrías pensar que agarró un virus), empeoramiento de la incontinencia de costumbre,
  8. Dificultad para realizar las actividades de la vida cotidiana, 
  9. Desgano para hacer cualquier actividad, 
  10. Mal humor, 
  11. Dificultad para dormir.  
Pudiera parecer que la infección aparece "de la noche a la mañana", cuando en realidad es un proceso progresivo, por lo cual resulta difícil de diagnosticar.  Los síntomas de comportamiento van apareciendo paulatinamente, sin que sepamos qué es.  En mi caso me preguntaba que podía estar pasándole a mi mamá e incluso fuimos al geriatra porque ella misma decía que "ni yo misma me aguanto".  

En esta ocasión, no le hice los exámenes antes de ir al médico y como no había ninguna otra cosa, el médico tampoco nos lo pidió.  Pasaron tres semanas y un buen día amaneció mi mamá postrada en la cama sin poder hablar, sin poder coordinar los movimientos de manos y piernas, sin poder sentarse derecha, sin poder comer sola, sin poder ponerse de pie y mantenerse de pie, sin poder caminar, totalmente desorientada, con la mirada perdida.  En fin, parecía que hubiese tenido una especie de infarto en el cerebro, y de pronto, al final del día le dio algo de fiebre.  Sólo en ese momento fue que me di cuenta que podía ser una infección.  

Por supuesto, de una vez procedimos a hacerle los exámenes de sangre y orina.  Aquí me quiero detener un poco porque la experiencia fue  bastante dura.  Con el examen de sangre no hubo ningún problema, pero con el de orina, fue imposible tomarle la muestra.  Como parte de esta misma situación del cambio en la conducta, y producto seguramente del malestar, durante todo el día se negó a orinar en la poceta portátil con recipiente.  

Esto lo menciono porque en conversaciones con otras cuidadoras, compartieron conmigo que les había pasado lo mismo con la toma de la muestra de orina.  

En este caso, en el examen de sangre salió que había un infección y los síntomas del mal olor y el color oscuro de la orina eran tan evidentes, que el médico entonces procedió a mandarle un tratamiento para la infección urinaria.

Apenas le dimos la primera toma, a las 12 horas comenzaron algunas mejorías y a las 24 horas era notoria la recuperación.  Comenzó a hablar, a abrir los ojos, a tener un poco más de fuerza en el cuerpo, disminuyó un poco la confusión, comenzó a sentarse un poco más derecha...

Esto no quiere decir que ya todo esté resuelto.  El tratamiento es necesario cumplirlo el número de días que indique el médico.  

Recuperación

Si bien, los síntomas van cediendo y la persona mayor va mejorando de manera sostenida, en la fase de recuperación puede suceder, como en el caso de los niños cuando se están recuperando de una enfermedad menor, que el anciano quiera que le sigan dando la comida en la boca, que le cambien los pañales en la cama sin tener que ir al baño, que lo complazcan con la comida, se puede hacer el que todavía no puede caminar o valerse por sí mismo.  Es decir, que como los niños, se ponen malcriados.  

Es muy importante darnos cuenta de que esto también tiene que ver con nosotros, porque en la medida que sentimos alivio porque está mejor, y vamos superando el miedo que nos dio creer que tenía un retroceso violento de la enfermedad de demencia, también somos menos firmes y estamos más expuestos a que nos manipulen.

La primera vez que pasé por este proceso con mi mamá, estuve un poco más de un mes dedicada por entero a su recuperación, entre otras cosas por todas esas situaciones de malacrianza y manipulación.

Esta segunda vez, para mí, seguramente producto de la primera experiencia, fue obvia la manipulación para conmigo, sobre todo con el tema de ir al baño caminando y con la comida.   

A mí en lo particular la malacrianza y la manipulación me producen mucha molestia y me resulta muy desgastante, sobre todo porque en esta situación, vienes de varios días cargando a la persona, sosteniéndo todo su peso porque no se puede sentar, cargándola para llevarla al baño, sin poder dormir bien y otras situaciones que producen desgaste físico y emocional.  

Esta vez logré mirarme y darme cuenta de cómo yo misma estaba siendo cómplice de esta manipulación.  Fue muy obvio.   Pude ver cómo al llegar a su habitación ella estaba con las piernas cruzadas viendo televisión, animada, contenta.  No habían pasado 10 minutos y comenzó con los malestares, el desánimo, etc.  Hablé con la cuidadora y me manifestó, al igual que la Hermana del ancianato, que mi mamá estaba muchísimo mejor y que estaba alegre.

Esta vez tomé la decisión de no exponerme a situaciones como el cambio de pañal, el baño o la comida.  Me puse de acuerdo con la cuidadora para que mientras dure la recuperación de mi mamá, ella sea quien se ocupe de las actividades cotidianas de baño, etc. aunque yo esté ahí.  Como decía mi abuela, "mapurite sabe a quién pee".  

Hoy comienzo a probar esta forma diferente de manejar la recuperación de mi mamá de un evento de infección urinaria, en la cual ella seguramente se recuperará más rápido al no tener manera de manipular para seguir como la "viejita enferma" y al mismo tiempo me cuido yo del desgaste que me produce seguir atendiéndola como si aún estuviéramos en emergencia.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Acompañar Vs. Enseñar

Hace poco más de dos años acompaño a mi mamá y siento que esta experiencia me está transformando.   Uno de los aprendizajes que he tenido ha sido la clara diferencia entre acompañar y enseñar. 

Estoy concientizando que en algunos momentos sólo me corresponde acompañarl@, sentarme a su lado, escuchar aunque no tenga sentido para mí en ocasiones. No apllican lecciones. Las lecciones muchas veces cierran la puerta de la conexión.   Acompañar implica escuchar. 


Cuando vives un proceso con un familiar con procesos de deterioro cognitivo aprendes que no valen enfrentamientos, que aunque la otra persona te insulte, no es personal... 

He aprendido en estos más de dos años, que necesito mantenerme calmada. Eso me ha funcionado porque me ha fortalecido en mi capacidad de mantenerme en centro (por supuesto que a veces no lo logro, no vayan a creer que me creo la mamá de los helados), pero en esta vuelta estoy empezando a darme cuenta que uno de los factores que influye en que pueda ser humilde, es que es necesario soltar mi tendencia a enseñar y más bien quedarme quieta y escuchar. Escuchar lo que me dice, sin molestarme, escuchar desde el corazón, dándome cuenta de las posibles heridas y dolores que tiene y las que tengo yo también, y ser misericordiosa... con ambas.

Mi mamá hace unos días, por algo que leímos en algún lado, me pregúntó si yo sabía lo que era la misericordia. Tuve la tentación de comenzar toda una lección y de repente algo me hizo detenerme y le dije: ¿Qué te parece si lo busco por Google y vemos a ver qué es la misericordia? Esto fue lo que encontré en wikipedia : 
"La misericordia es la disposición a compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenas. Se manifiesta en amabilidad, asistencia al necesitado, especialmente en el perdón y la reconciliación. Es más que un sentimiento de simpatía, es una práctica. En el cristianismo es uno de los principales atributos divinos. La misericordia es también un sentimiento de pena o compasión por los que sufren, que impulsa a ayudarles o aliviarles; ... Su etimología, del latín misere (miseria, necesidad), cor, cordis (corazón) e ia (hacia los demás); significa tener un corazón solidario con aquellos que tienen necesidad." 

La misericordia es una práctica, desde la solidaridad de corazón por los que tienen necesidad. No confundamos misericordia con lástima.  La lástima implica una percepción negativa de la otra persona, una percepción de que no puede, y desde esa percepción en lugar de misericordioso estoy siendo arrogante, condescendiente y sólo lograré herir a la otra persona. 

Apoyar en lo que necesite desde mi corazón solidario. Eso me permite colocarme en una posición de humildad para escuchar y poder apoyarl@. El tema de no engancharse por ejemplo, cuando se pone agresiv@, pasa un nivel totalmente distinto que ya no es ni de control de mi mism@, ni de reconocimiento de mi propia agresividad, sino de conexión de corazón a corazón, acompañándonos mutuamente en este proceso que nos involucra a amb@s.



Importancia de visitar a los ancianos con deterioro cognitivo

Podrías creer que un anciano (familiar o amigo) con deterioro cognitivo no se da cuenta de su entorno o de quiénes están presentes en su vid...